Cada persona que llena tu formulario, escribe por WhatsApp o responde un correo recibe respuesta en minutos — a las 3 de la mañana, un domingo, en seis idiomas. La calificamos, resolvemos sus dudas con tu propia información, y te la pasamos lista. Tú entras a cerrar.
The Icebreaker es un servicio de respuesta y calificación de leads operado por inteligencia artificial: contesta en minutos a cada persona que escribe —formulario, WhatsApp o correo—, resuelve sus dudas con la información del propio negocio, la califica y la entrega lista al equipo comercial, con la reunión agendada cuando corresponde. El cierre lo hace una persona. Se cobra por conversación calificada o por participación sobre el negocio cerrado — nunca por licencia mensual ni por usuario.
Un lead que escribe un martes a las 9 de la noche y recibe respuesta el jueves ya no es el mismo lead: mientras tanto escribió a otros dos. No se perdió porque fuera malo. Se perdió porque nadie estaba despierto.
Casi nadie mide esto, porque el lead perdido no deja rastro: no hay una fila en el CRM que diga «se cansó de esperar». Por eso la primera llamada empieza con una revisión de tus propios tiempos de respuesta — normalmente ahí está la conversación completa.
Formulario, WhatsApp, correo o el chat de tu web: da igual el canal, pero tiene que existir un flujo. No generamos demanda de la nada — hacemos que la que ya tienes no se caiga.
No validamos ofertas nuevas. Necesitamos una propuesta que alguien ya compró, más de una vez, para saber qué prometer en el primer mensaje.
Precios, tiempos, coberturas, requisitos: lo que tu mejor vendedor contesta de memoria tiene que poder quedar por escrito. De ahí sale la base con la que responde la IA. Si nadie sabe esas respuestas, el problema es anterior a nosotros.
Nosotros abrimos, calificamos y agendamos. El cierre es humano y es tuyo. Si no hay quién tome las reuniones, no las agendamos.
Cargar tu información, conectar los canales y afinar el tono con conversaciones reales antes de soltarlo. Una IA que contesta rápido y mal es peor que no contestar.
Buenas noches. Vi la página pero no me queda claro si ustedes cubren planta en Barranquilla, y necesito algo andando este mes. ¿Manejan eso?
Buenas noches, Martha. Sí, cubrimos Barranquilla — planta y bodega, con equipo propio en la ciudad. Para tenerlo andando este mes el arranque toma diez días hábiles desde la firma. ¿Le sirve hablar mañana a las 9 o prefiere el jueves?
Intercambio de ejemplo, redactado para mostrar el formato y el tono. No es un cliente real ni una conversación registrada.
Ninguna licencia mensual, ningún asiento, ningún mínimo. El precio se mueve con lo único que importa: personas reales, atendidas y calificadas.
Carga de tu información en la base de conocimiento, conexión de canales (formulario, WhatsApp, correo, chat), definición de qué cuenta como calificado y afinamiento del tono contra conversaciones reales. Cubre las dos semanas de preparación. Se paga una sola vez, al entrar.
Y después, una de las dos — nunca ambas
Una conversación es calificada cuando la persona respondió, sus preguntas quedaron resueltas y cumple los criterios que tú definiste. Curiosos, spam y quien no califica no se cobran. Sin mínimos: un mes sin conversaciones es un mes sin factura.
No pagas por conversación: compartes parte de lo que cierres. Solo tiene sentido con ticket grande — en ticket chico las cuentas no dan. Requiere visibilidad del cierre y reglas de atribución acordadas antes de empezar.
La modalidad se elige en la primera llamada y queda fija por el trimestre. No se cobran licencias por usuario, mínimos mensuales, conversaciones que no califican, ni el spam que entra por el formulario.
Dos semanas. Se carga tu información en la base de conocimiento, se conectan los canales, se define qué cuenta como lead calificado y se afina el tono contra conversaciones reales — primero en modo borrador, con revisión humana, y solo después en automático. Desde el día que se enciende, contesta en minutos.
Solo responde con la información que tú cargaste: precios, coberturas, tiempos y condiciones salen de tu propia base, no de lo que el modelo suponga. Lo que no está ahí no se responde — se escala a una persona. Y hay guardas explícitas: temas fuera de alcance, señales de molestia y cualquier duda de criterio disparan handoff en vez de improvisar.
No se hace pasar por humano si le preguntan directamente, y esa es la política por defecto: mentir sobre eso es lo que quema la relación. Lo que sí ocurre es que la conversación es útil —contesta rápido, con datos correctos y sin guion— y en la práctica eso importa más que quién escribe. El manejo de datos personales sigue la Ley 1581 de 2012.
Un chatbot vive en tu web y sigue un árbol de opciones. Esto sostiene la conversación completa en el canal donde el cliente ya está —WhatsApp casi siempre—, entiende preguntas que nadie anticipó, hace seguimiento días después si la persona no volvió, y decide cuándo pasar a un humano. Y no se paga por licencia: se paga por conversación calificada.
Tres cosas: acceso a los canales por donde te escriben, la información con la que responder (precios, coberturas, condiciones) y alguien del lado comercial que recoja lo calificado. Después de eso el trabajo diario es nuestro — responder, resolver, calificar, hacer seguimiento y agendar.
Español, inglés, portugués, alemán, francés e italiano. La conversación continúa en el idioma en que escriba el cliente, sin que nadie tenga que intervenir. Es lo que permite atender mercados vecinos —y clientes de exportación— sin contratar a alguien por idioma.
Una llamada de veinte minutos con tus números sobre la mesa. Salimos de ahí con un sí o con un no — y si es no, te decimos exactamente qué faltaría para que fuera sí.